miércoles, 14 de septiembre de 2011
lunes, 12 de septiembre de 2011
Humor saludable
LA ACTRIZ Y PROFESORA DE CLOWN BEGOÑA G. Hidalgo
ME HA ENVIADO HOY INFORMACIÓN DEL CURSO CLOWN DE HUMOR SALUDABLE QUE VA A IMPARTIR EN EL ATENEO RIOJANO.
No prometo grandes fortunas económicas, ni riquezas materiales, ni títulos oficiales.....
SOLO OS PROMETO MUCHO JUEGO Y DIVERSIÓN PAYASA
¡IZAD VELAS! ¡LEVANTAD ANCLAS! ¡AJUSTAR NARICES!
ZARPAMOS CON ILUSIÓN HACIA LO DESCONOCIDO...
Para más información contacte directamente con Begoña en: begohada@hotmail.com
sábado, 20 de agosto de 2011
lunes, 15 de agosto de 2011
"Sin pasión no hay vida. Sin arte no hay vida"
Se manifiesta reflexivo: "el pensamiento es un elemento esencial de la cultura y de la existencia, también de la del artista". Convencido: "sin arte no hay vida", "sin libertad, que tiene un previo que es la tolerancia, no se puede realizar nada" y, al cabo, realista: "me apena que el tiempo sea tan corto. Sé que estoy en la recta final, en la fase de desandar, desoír, deshablar, pero sigo activo, de otra manera, pero activo".
Estudió filosofía antes de Bellas Artes…
Estudié Filosofía y Letras para responder a una doble necesidad. La primera, porque mi familia quería que yo fuera un hombre solemne, lo que hoy entenderíamos como políticamente correcto. En aquella época tenías que responder al patrón que consideraba la pequeña burguesía. Con el tiempo, aquello se convirtió en un hito extraordinario del que estoy encantado, pues me brindó la posibilidad de tener un tipo de información, un tipo de educación y un punto de conocimiento que de otra manera no hubiese tenido y que ha sido fundamental para mi creación. Por otra parte, lo hice porque sentía la necesidad de tantear distintas posibilidades.
¿Cuáles fueron sus iniciales referentes artísticos?
De mi primer viaje a París me queda el impacto de la obra escultórica de Julio González y, sobre todo, Léger. Llegué a Léger y descubrí el orden. Posteriormente viajé a Italia y allí me interesaron artistas tan distintos como Piero de la Francesca o Miguel Ángel. Recuerdo la emoción que me produjo el David. Posteriormente fui descubriendo a Henry Moore. En fin, uno va viendo cosas y esas cosas, esas influencias, se van quedando en uno. Por supuesto ha sido importante para mí la amistad y la inteligencia de Ángel Ferrant.
Arte es vida, usted lo ha dicho, ¿lo sigue afirmando?
Siempre digo que sin pasión no hay vida. Sin arte no hay vida. El arte tiene que tener un lugar reconocido y el artista también tiene que estar en ese lugar en donde las cosas suceden. Tiene que haber una carga humana importante, de lo contrario no concibo que ciertas cosas se puedan realizar. A través de la cultura y del conocimiento de la misma cultura, todo lo que sucede se produce de una manera cíclica y concatenada. Es decir, no existe una idea sin que haya habido un previo y, a su vez, esa idea tiene posteriormente una consecuencia. Es evidente que vivimos en un mundo en donde el pensamiento es algo fundamental. El pensar debidamente se ha convertido en un elemento fundamental.
Al pensar en el lugar del que uno viene parece claro que vamos del origen hacia el universo. Hoy en día suelo decir que ni yo le debo nada a Canarias ni Canarias me debe nada a mí. Evidentemente, mi lugar de origen tiene una resonancia en mí. Son muchas las vivencias y es donde crecí y en donde empecé a pensar, a sentir, a sufrir… ¡qué se yo! Una serie de experiencias que se acumulan en ti y son fundamentales para lo que eres, piensas, etc. en tu proceso vital. Pero no siento que esté atado a nada. Soy yo mismo el que he creado mi cosmos y navego en él lo mejor que puedo.
Se define usted como libre y tolerante.
Así es. Siento respeto. Siento admiración, siento todo lo que hay que sentir pero es evidente que yo siempre quise ser un hombre periférico y fui viviendo alrededor de todas las situaciones. Cavilando y observándolas y sacando mis deducciones. Yo creo que sin libertad no se hace nada. La libertad tiene un previo que es la tolerancia. Siempre he sido muy tolerante y, a la vez, un libertario.
¿Con cuál de sus etapas artísticas se quedaría?
Recuerdo mi etapa de los años 50, en una España que era una tierra baldía, trabajando por amor al arte, porque de ninguna manera pensaba que pudiera llegar a vivir de aquellas esculturas que con el tiempo alcanzarían un gran valor en el mercado. Aquellas obras lo que levantaban era una gran controversia. Esa controversia a mí me fue dando vida. Me hizo seguir adelante y cada vez estaba más seguro de que aquello que estaba haciendo era lo que tenía que hacer.
[De aquellos años, Chirino ha dejado escrito: "Realmente llegamos a tener un tremendo hastío y una gran desesperanza de vivir en aquel medio. Llegamos a ser seres odiosos que desesperábamos por nuestras actitudes y deseos de transformaciones. La nueva estética venía a ensordecer, enmudecer y a cegar, dando lugar a que la vanidad, casi instantáneamente, se reforzara. No solo el espacio físico nos aterraba, sino también el espacio mental agresivo hacia nosotros: la posibilidad de toda expresión resultaba bastante escandalosa".]
Pero la mejor etapa de mi vida, –prosigue con una leve sonrisa de orgullo–, es la de mi hija. Mi hija es el gran recuerdo. Es el gran presente, la gran obra. ¿Está el arte falto de fiesta?
Se ha hablado mucho de todo eso pero lo de la fiesta es algo paralelo. El arte no es una fiesta. Ni la cultura es una fiesta, como apuntaba algún eslogan de los últimos años 70, cuando accedíamos a la democracia en este país. La cultura es pensamiento, es reflexión, es pasión y, por supuesto, el arte es pensamiento, el arte es reflexión, el arte es pasión y otra serie de cosas que tienen poco que ver con lo que entendemos por fiesta. Eso no quiere decir que me ponga a llorar todos los días...
Dejemos hablar al viento…
Eso está bien. Me gusta. Tiene mucho que ver con mi origen. El viento fue algo que de pequeño me marcó. Aquel viento de las Islas. Los alisios… todos vivíamos siempre pendientes de aquellos vientos porque tenían una gran significación dentro del desarrollo del día. Dependiendo de ellos adoptábamos unas actitudes u otras, hacíamos unas cosas u otras. El viento en Canarias es muy importante porque realmente conforma la manera de pensar, la manera de sentir y de estar de los canarios. En mi obra el viento se manifiesta y, de hecho, la espiral es una figura que me ha acompañado a lo largo de toda mi carrera.
¿En qué momento se encuentra?
Sé que soy mayor y que realmente estoy en la recta final. Me apena que el tiempo sea tan corto. Cada vez noto que necesito más tiempo para que aquello que pienso y quiero se haga real. Sigo haciendo lo que siempre he hecho. Haciendo investigación sobre todo aquello que he hecho e incluso he vuelto la mirada atrás para ver ciertas piezas y reflexionar sobre ellas. Trabajando sobre dibujos de otras épocas. Dándoles plasticidad, haciendo su escultura pero ya desde otra perspectiva. No existe la agonía de cuando estás mirando hacia delante. No es la misma agonía cuando lo haces hacia atrás. Es lo que se define como desandar, desoír, desescuchar, deshablar. En ese camino de ida y vuelta existen otras posibilidades también muy importantes, en ellas ando.
| Vida y obra de una grancanario universal Con apenas 15 años se producen sus primeras tentativas escultóricas, impulsadas por su amistad con el pintor, canario también, Manolo Millares. Juntos realizan un nacimiento que obtiene un premio local en la Navidad de 1943. Un año más tarde participa en una exposición de artesanía colectiva. Su primer maestro fue el escultor Manuel Ramos, que había sido discípulo de Capuz y Benlliure. Por decisión de su padre, que hacía compatible su trabajo en los astilleros con un negocio particular como armador naviero, trabajó muy joven, con menos de 20 años y durante dos, en el aprovisionamiento y mantenimiento de buques destinados a Africa. Aquellos viajes a Marruecos, Senegal, Mauritania y Guinea Ecuatorial son el origen de su pasión por aquel continente, presente en al menos dos de sus ciclos escultóricos, el de las Reinas negras a mediados de los 50 y, posteriormente, el del Afrocán. En 1948 marcha a Madrid en donde se matricula en la Facultad de Filosofía y Letras. Abandonará estos estudios para ingresar en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando en donde coincide con Antonio López y Lucio Muñoz. Compagina estos estudios con el aprendizaje del oficio en talleres de herrería. Trabaja esporádicamente en una de Cuenca en la que el dueño le deja manejar el hierro a cambio de que le ayude a la hora de herrar los caballos. Son tiempos duros en los que se gana la vida dando clases de inglés y “sobreviviendo a base de bocadillos de calamares y sesiones continuas de cine en dónde veíamos cosas nuevas y estábamos calientes”. Tras concluir su formación en España y en la School of Fine Arts de Londres, obtiene el título de profesor de Bellas Artes. Viajará posteriormente por Francia, Italia e Inglaterra y, de regreso a Las Palmas, en 1953, comenzó a trabajar en el campo de la abstracción con las Reinas negras, figuras estilizadas, inspiradas en el arte africano y el surrealismo, con una mezcla entre arte primitivo y vanguardia que estará presente en muchas de sus obras. Regresa a Madrid con Manolo Millares, con el que funda un grupo de revisión de lo autóctono canario, e inicia una serie de obras dentro de la denominada "poética del informalismo", con una búsqueda de la fuerza expresiva en los materiales. En 1958 realiza su primera exposición individual en el Ateneo de Madrid y entra a formar parte, con el objetivo de vitalizar el arte moderno en España, del grupo El Paso, junto con Saura, Canogar, Feito, Millares, Ayllon, Juana Francés, Serrano, Suárez y Rivera. En 1959 participa en la muestra New Spanish Painting and Sculpture, en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. Arranca ahí una proyección internacional que llega a nuestros días. En 1961 inicia los Inquisidores, esculturas compuestas por barras de hierro que se retuercen hasta formar rostros humanos e instrumentos de tortura. Desde 1967 visita periódicamente EE.UU., donde acomete diversos proyectos monumentales. Doctor Honoris Causa por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, ha sido presidente del Círculo de Bellas Artes de Madrid entre 1982 y 1992 e inspirador del Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM) de su ciudad natal. Atesora numerosos premios, entre los que figuran el Internacional de Escultura de la Bienal de Budapest, el Premio Nacional de Artes Plásticas, el Premio Canarias de Artes Plásticas, la Medalla de Oro a las Bellas Artes, el Premio Nacional de Escultura de la CEOE y la Medalla de Honor del Círculo de Bellas Artes de Madrid. Expone regularmente en Europa, América y Asia. Su obra está presente en los museos y colecciones más importantes del mundo. |
miércoles, 10 de agosto de 2011
viernes, 1 de julio de 2011
miércoles, 29 de junio de 2011
viernes, 24 de junio de 2011
lunes, 20 de junio de 2011
Redescubren en Cuba valiosas pinturas al fresco
Fotorreportaje Julieta García Ríos y Kaloian Santos CabreraLa firma de Ravenet aparece intacta. Foto Kaloian
Los frescos llevan por título Prometeo encadenado y Prometeo raptando el fuego. Gracias a los esfuerzos de la Oficina del Historiador de La Habana, la casa de altos estudios y Mariana Ravenet, hija del artista, comenzaron el pasado martes las labores de derribo del falso techo y la conservación de los mismos.
Las obras fueron hechas por Ravenet en 1945. En la década del 70, para mejorar la iluminación del inmueble, fue dispuesto el falso techo que mantuvo encerrado a los Prometeo.
La gran sorpresa fue encontrar que, Prometeo encadenado, el primero de los murales en develarse, se encuentra en tan buenas condiciones que tal pareciera que fueron recién pintados.
Antonio Fernández Seoane, vicepresidente de la Sección de Teoría y Crítica de la Asociación de Artes Plásticas de la UNEAC, en un reportaje publicado por Juventud Rebelde, explica:
Son sus más contundentes murales al fresco, de una belleza sorprendente. En ellos se aprecia un elemento que está latiendo constantemente en la obra de Ravenet, donde su pintura salta al volumen y el volumen salta a la pintura.La maestría de Ravenet, polifacético artista de la vanguardia, hizo que su transgresor discurso burlara la censura, pues «la obra es también un canto de rebeldía, hecho líneas y planos, color y estructuras, ritmo y perspectivas.
Lo primero que llama la atención es el dramatismo del personaje, dado en la expresión y en las tensiones de un cuerpo “esculpido” en formidables músculos. Su doble Prometeo gana en teatralidad: tiene un rostro angustiado, pero lleno de esperanza; un cuerpo que comienza a ser mutilado, pero que se transforma y alarga para alcanzar el propósito anhelado.
Su Prometeo encadenado representa al joven cubano ávido de sabiduría, encarcelado en las tinieblas de la ignorancia nacida de aquella falsa república y que en la obra toma cuerpo en el águila imperial, la del vecino del Norte, que se empeña en truncarle la vida.
Aquí Prometeo es cuidado por Cuba, que aparece representada por esa dulce mujer que sana las heridas de su hijo torturado, y que lo incita a la búsqueda de la luz. Es así como el discurso del artista resulta una denuncia de la época de los años 40.
En cambio, su otro Prometeo, el que va en busca del fuego, no se limita en la supuesta irreverencia. El fuego es la luz que romperá las angustias del forzado ayuno del saber cubano. El esfuerzo de este Prometeo suyo es cruento y dramático, tratando de alcanzar la meta ambicionada por el bien común», explica Seoane, al tiempo que nos recuerda que fueron destruidos todos los murales realizados por Domingo en «el antiguo Ministerio de Agricultura y Ganadería, en la Escuela Normal de Maestros de Santa Clara, en la Capilla de los Mártires, otrora cárcel de La Habana y donde solo queda el escorzo de un ángel. De modo que solo los Prometeo quedan intactos, lo que los hace más valiosos. Y con estas pinturas murales se van a descubrir otras joyas. Este edificio arquitectónico y sus interiores. Cuando todo esté restaurado será un festín para los ojos”.
Mariana Ravenet muestra dos lienzografías con las pinturas de los murales de su padre. Foto Kaloian
Domingo Ravenet y su hija Mariana en 1943. Foto Archivo personal de Mariana Ravenet.
1945, Domingo Ravenet pinta a Prometeo encadenado en la Biblioteca de La Universidad de La Habana. Foto Archivo personal de Mariana Ravenet. Foto Archivo personal de Mariana Ravenet. Foto Archivo personal de Mariana Ravenet. Foto Archivo personal de Mariana Ravenet.
El mural Prometeo encadenado ve la luz. Foto Kaloian
miércoles, 15 de junio de 2011
viernes, 10 de junio de 2011
miércoles, 8 de junio de 2011
lunes, 6 de junio de 2011
El paisaje romano, lo próximo del Museo del Prado
La exposición pondrá de manifiesto la evolución de este género pictórico en Roma, desde su consideración como menor hasta convertirse en una pintura de prestigio reconocido, dotada de características específicas que señalan ya su singularidad como género.
Paisaje armónicamente estructurado
Hasta finales del siglo XVI, los paisajes fueron considerados un género menor por parte de los teóricos del arte y en ocasiones fue tratado como una especialidad relegada a los pintores que llegaron a Italia desde el norte de Europa. En Roma coincidieron diferentes tradiciones que durante el siglo XVI habían constituido las tendencias más significativas de este género pictórico: los paisajes arqueológicos de Polidoro da Caravaggio y Rafael, así como los fondos más naturalistas y poéticos de obras de Giorgione o Tiziano, que algunos de los grandes coleccionistas romanos mostraban con orgullo.
Fue Annibale Carracci quien elaboró el prototipo del paisaje armónicamente estructurado, que a finales del XVII mereció el calificativo de “clásico”. El ejemplo de Carracci fue posteriormente desarrollado por sus discípulos boloñeses, como Domenichino o Francesco Albani, quienes enriquecieron el género con referencias literarias. Paul Bril, por otro lado, aportó la creación de variantes como el paisaje marino, pequeñas escenas de género o paisajes con topografía precisa. De esta manera, él y otros artistas procedentes de Amberes, como Jan Brueghel o Sébastien Vrancx, modernizaron en Roma la tradición de la pintura de Amberes del siglo XVI a través del contacto con el paisaje italiano.
Un alemán en Roma
Otro factor importante en el desarrollo de la pintura de paisaje reside en la presencia en Roma entre 1610 y 1620 del alemán Adam Elsheimer, quien introdujo en sus paisajes pequeños personajes y otros aspectos como referencias literarias, así como la tensión dramática propia de los grandes cuadros de historia. Su pasión por los efectos atmosféricos y las variaciones lumínicas constituyen un antecedente importante para el paisaje naturalista de Bartholomeus Breenbergh, Cornelis van Poelenburgh y Filippo Napoletano, que inspiraron también a pintores como Carlo Saraceni y Orazio Gentileschi, todos ellos presentes en la exposición a través de obras imprescindibles en sus respectivos catálogos.
Especial importancia tienen las dos secciones dedicadas respectivamente a Claudio de Lorena y a Nicolas Poussin, los dos máximos representantes del Género, cuyas obras respectivas permiten el paso definitivo de género menor a una pintura de prestigio reconocido dotada de características específicas que señalan su singularidad como género. Junto a ellos se expondrán piezas de otros pintores franceses como Jean Lemaire, quien rápidamente fue valorado en el mercado del arte por sus perspectivas arqueologizantes, o Gaspard Dughet, cuyas ensoñaciones románticas causaron un fuerte impacto en futuros paisajistas, como Courbet.
| Conjuntos prácticamente idénticos Las dos sedes de la exposición (Galeries nationales du Grand Palais y Museo del Prado) presentan conjuntos prácticamente idénticos, a excepción de los dibujos, que por cuestiones de conservación varían sustancialmente de una sede a otra. La principal diferencia es la inclusión en Madrid de una sección inexistente en París, en la que se describe el encargo realizado por Felipe IV de una numerosa serie de paisajes destinados a la decoración de su nuevo Palacio del Buen Retiro. En ella participaron los más relevantes artistas residentes en Roma entre 1635 y 1640, cuya influencia fue trascendental en el devenir del género. |
Del 5 de julio al 25 de septiembre de 2011.
Comisario: Andrés Úbeda.
Fuente original: http://www.hoyesarte.com/exposiciones/2/9667-el-paisaje-romano-lo-proximo-del-museo-del-prado.html
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