Creada en 1887, la monotipia es una variedad de impresión única; sólo sale una buena reproducción de cada lámina. El artista dibuja sobre cualquier superficie lisa, utilizando óleo, acuarela o tinta. Por lo general se emplea el vidrio, pero también es válida una lámina de cobre pulido o la porcelana. Se puede crear la imagen pintándola sencillamente sobre la superficie de la lámina o mediante un proceso de inversión, consiste en cubrir la plancha con una fina capa de pigmentos e irlos eliminando con los dedos o con un pincel hasta formar la imagen. A continuación se aplica el papel sobre la lámina y la imagen quedará transferida, bien frotando el dorso del papel o utilizando una prensa de grabado al aguafuerte.
viernes, 10 de diciembre de 2010
''Pinto porque no sé hacer otra cosa''
"Uso los mismos instrumentos: potingues, pelos y palos. En esencia, siento lo mismo que un romano de mi edad sentía o padecía" dice el pintor aragonés.
Pinto, pero no callo.
Pintor, ¡pinta y calla!
Ese es el título de un blog que tengo abierto desde hace seis años. Repito: pinto, pero no callo.
Sobre los pintores suelen hablar los demás, los críticos.
Incluso hay una carrera para explicar lo pintado, Historia del Arte. Yo tengo el vicio de preguntarme y responderme. Luego, lo escribo.
¿Cómo nace un pintor?
No me empeñé en serlo. Este oficio es vocación. Pinto de un modo natural, del mismo modo que los gusanos segregan seda, lenta e ininterrumpidamente. Así se aprenden las cosas importantes, los oficios de verdad, haciéndolos, queriéndolos, amándolos.
Hacer lo que uno quiere; querer lo que uno hace: parece lo mismo, pero no es igual.
Desde el siglo XIX se ha extendido la tendencia de la ‘titulitis’, todavía más devastadora en el siglo XX. Se ha subestimado al artesano, al artista de verdad, concediendo unos títulos universitarios que no valen para nada. Un título universitario no quiere decir que sepas pintar, escribir, diseñar, etcétera. Uno demuestra lo que es cuando plasma su capacidad, cuando es capaz de crear arte o de desarrollar una labor.
O sea, ¿un inútil con un título sigue siendo un inútil?
Por supuesto: tendrá un título, pero seguirá siendo un inútil.
Pero no me dirá que las orlas no quedan guapas en la pared.
No valen para nada. Lo que valen son las obras.
Usted es hijo de un artista.
En la España en que yo nací había un montón de profesionales que se dedicaban a la pintura. En Zaragoza, al menos 40 o 50 ilustradores, artistas que pintaban, que rotulaban, lo que ahora hacen los ordenadores copiando y pegando. Todos estos ilustradores, como los dibujantes de los tebeos, no existen para esa asignatura de la que antes hablábamos.
Historia del Arte.
Para los académicos, el artista es un ser atormentado que de vez en cuando desvaría y sorprende con un cuadro de difícil comprensión.
¿Se pinta por placer o necesidad?
Es algo importante, trascendente, vital. El primer hombre que existió y del que tenemos constancia, lo fue porque fue capaz de figurarlo: fijarse, acordarse y llegar a la cueva en la que moraba y pintarlo. Es una actividad esencial en el ser humano, como escribir o hablar. Miles de años después, yo me dedico a lo mismo que ese homínido.
Pero se ha descrito una evolución en el tiempo.
Hay que precisar, relativizar esa afirmación.
Relativice.
Uso los mismos instrumentos: potingues, pelos y palos. En esencia, siento lo mismo que un romano de mi edad sentía o padecía.
¿Y el largo viaje del arte hacia la abstracción?
Son distintas formas, distintas etapas, de una misma emoción. Tampoco incido demasiado en esa cuestión. Me considero un pintor a secas, un pintor que pinta porque no sabe hacer otra cosa, una persona que intenta traducir con la ayuda de grasa coloreada cualquier cosa vista o soñada.
¿En serio pinta porque no se siente capaz para nada más?
Elegí uno de los escasos caminos en los
que no se aprecia mi ineptitud. Es un compromiso.
Su última exposición en La Lonja constituyó todo un éxito.
Fueron 60.000 personas en un solo mes. Esto es, una de las más visitadas de La Lonja. Antes, hace ya mucho tiempo, gané el Premio Nacional de Dibujo Joven. También residí en Madrid y en París.
Ahora disfruta de la calma de Villamayor.
Vivo en Villamayor, pero no en calma. La calma me produce terror, igual que la actividad genera estrés. Prefiero ser un recién llegado o estar a punto de marcharme. Por eso viajo tanto.
Acabo de leer su blog. Le veo muy crítico.
Sigo sin entender cómo puede gobernar este barco gente que no tiene ni idea de casi nada, dirigentes insustanciales, con tan poca capacidad de respuesta, con tan poca capacidad de tomar decisiones. Los periodistas también tienen la culpa, por no zurrar como deben.
lunes, 6 de diciembre de 2010
La web de la semana...
El pasado 30 de noviembre durante la clausura de ARTEFACTO 2010 pudimos conocer de manos de Cráneo Pro la web del Parrilla Rock, un espacio para revivir los conciertos del festival.
Recomendamos a los internautas pasen, reproduzcan y disfruten.la nueva web de Parrilla Rock
http://www.parrillarock.com/
Recomendamos a los internautas pasen, reproduzcan y disfruten.la nueva web de Parrilla Rock
http://www.parrillarock.com/
Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura
El autor de 'La fiesta del Chivo' es distinguido "por su cartografía de las estructuras del poder y sus mordaces imágenes sobre la resistencia, la revuelta y la derrota individual".- "Es una gran alegría que comparto con mis amigos", ha asegurado tras conocer la noticia
Faltaban todavía unos segundos para la una de la tarde cuando Peter Englund, secretario de la Academia sueca, abrió la famosa puerta blanca de la sede académica y pronunció el nombre del escritor hispanoperuano Mario Vargas Llosa como nuevo galardonado con el premio más prestigioso de las letras universales. Lo dijo en varios idiomas y cerró "en castellano".
En declaraciones a EL PAÍS, el autor ha afirmado, tras conocer la noticia, que "es una gran alegría" que comparte "con tantos amigos". "Gracias a ustedes por felicitarme y por tenerme siempre cerca. Cuando nos llamaron, a Patricia [su esposa] le pareció que podía ser una broma", ha subrayado, según informa Juan Cruz. Para el autor, que se reconoció "muy conmovido y entusiasmado", el premio supone un "reconocimiento a la lengua española". El escritor también ha señalado, a W Radio Colombia, que es "un estímulo fantástico". "Creía que había sido completamente olvidado por la Academia, ni siquiera sabía que el premio se entregaba este mes", ha declarado Vargas Llosa en declaraciones a la agencia sueca TT.
Lea el artículo completo en: http://www.elpais.com/articulo/cultura/Mario/Vargas/Llosa/Premio/Nobel/Literatura/elpepucul/20101007elpepucul_3/Tes
martes, 30 de noviembre de 2010
Todos a pintar en Diciembre...
El aula de artes plásticas de la Gota de Leche tiene una interesante propuesta para el mes de Diciembre
A P U N T A T E
A PINTAR CON MATERIALES DIFERENTES
(Click sobre la imagen para ampliarla)
MÁS INFO EN: http://info.lojoven.es/cultura-joven/aula-de-artes-plasticas
http://auladeartesplasticas.blogspot.com/
MÁS INFO EN: http://info.lojoven.es/cultura-joven/aula-de-artes-plasticas
http://auladeartesplasticas.blogspot.com/
271 obras de Picasso estaban misteriosamente custodiadas por ex electricista del pintor
Al menos 271 obras de Pablo Picasso cuya existencia se desconocía estaban misteriosamente custodiadas por el ex electricista del pintor, cuyos herederos ya presentaron una denuncia por "apropiación indebida".
Según el diario Liberation, las obras tienen un valor de al menos 60 millones de euros e incluyen una decena de collages cubistas estimados en unos 40 millones.
Desde hace más de 30 años los cuadros estaban en poder de Pierre Le Guennec, de 71 años, un electricista retirado que entre 1970 y 1973, año de la muerte de Picasso, trabajó en las distintas residencias del artista.
Le Guennec, según Liberation, se dirigió varias veces al hijo del pintor, Claude Picasso, para obtener certificados de autenticidad de las obras en su poder.
Los herederos del artista decidieron denunciar al hombre, que vive con su mujer en Mouans Sartoux, en el sur de Francia, y la Oficina para la lucha contra el tráfico de bienes culturales le secuestró las obras y lo detuvo.
El ex electricista sostiene que todas las pinturas que tiene se las regalaron Picasso y su mujer. El hijo del artista, Claude, lo niega.
Según el diario Liberation, las obras tienen un valor de al menos 60 millones de euros e incluyen una decena de collages cubistas estimados en unos 40 millones.
Desde hace más de 30 años los cuadros estaban en poder de Pierre Le Guennec, de 71 años, un electricista retirado que entre 1970 y 1973, año de la muerte de Picasso, trabajó en las distintas residencias del artista.
Le Guennec, según Liberation, se dirigió varias veces al hijo del pintor, Claude Picasso, para obtener certificados de autenticidad de las obras en su poder.
Los herederos del artista decidieron denunciar al hombre, que vive con su mujer en Mouans Sartoux, en el sur de Francia, y la Oficina para la lucha contra el tráfico de bienes culturales le secuestró las obras y lo detuvo.
El ex electricista sostiene que todas las pinturas que tiene se las regalaron Picasso y su mujer. El hijo del artista, Claude, lo niega.
jueves, 25 de noviembre de 2010
CACA DE ELEFANTE
Por MARIO VARGAS LLOSA
En Inglaterra, aunque usted no lo crea, todavía son posibles los escándalos artísticos. La muy respetable Royal Academy of the Arts, institución privada que se fundó en 1768 y que, en su galería de Mayfair suele presentar retrospectivas de grandes clásicos, o de modernos sacramentados por la crítica, protagoniza en estos días uno que hace las delicias de la prensa y de los filisteos que no pierden su tiempo en exposiciones. Pero, a ésta, gracias al escándalo, irán en masa, permitiendo de este modo -no hay bien que por mal no venga- que la pobre Royal Academy supere por algún tiempito más sus crónicos quebrantos económicos.
¿Fue con este objetivo en mente que organizó la muestra Sensación, con obras de jóvenes pintores y escultores británicos de la colección del publicista Charles Saatchi? Si fue así, bravo, éxito total. Es seguro que las masas acudirán a contemplar, aunque sea tapándose las narices, las obras del joven Chris Ofili, de 29 años, alumno del Royal College of Art, estrella de su generación según un crítico, que monta sus obras sobre bases de caca de elefante solidificada. No es por esta particularidad, sin embargo, por la que Chris Ofili ha llegado a los titulares de los tabloides, sino por su blasfema pieza Santa Virgen María, en la que la madre de Jesús aparece rodeada de fotos pornográficas.
No es este cuadro, sin embargo, el que ha generado más comentarios. El laurel se lo lleva el retrato de una famosa infanticida, Myra Hindley, que el astuto artista ha compuesto mediante la impostación de manos pueriles. Otra originalidad de la muestra resulta de la colaboración de Jack y Dinos Chapman; la obra se llama Aceleración Zygótica y, ¿cómo indica su título?, despliega a un abanico de niños andróginos cuyas caras son, en verdad, falos erectos. Ni qué decir que la infamante acusación de pedofilia ha sido proferida contra los inspirados autores.
Si la exposición es verdaderamente representativa de lo que estimula y preocupa a los jóvenes artistas en Gran Bretaña, hay que concluir que la obsesión genital encabeza su tabla de prioridades. Por ejemplo, Mat Collishaw ha perpetrado un óleo describiendo, en un primer plano gigante, el impacto de una bala en un cerebro humano; pero lo que el espectador ve, en realidad, es una vagina y una vulva. ¿Y qué decir del audaz ensamblador que ha atiborrado sus urnas de cristal con huesos humanos y, por lo visto, hasta residuos de un feto?
Lo notable del asunto no es que productos de esta catadura lleguen a deslizarse en las salas de exposiciones más ilustres, sino que haya gentes que todavía se sorprendan por ello. En lo que a mí se refiere, yo advertí que algo andaba podrido en el mundo del arte hace exactamente treinta y siete años, en París, cuando un buen amigo, escultor cubano, harto de que las galerías se negaran a exponer las espléndidas maderas que yo le veía trabajar de sol a sol en su chambre de bonne, decidió que el camino más seguro hacia el éxito en materia de arte, era llamar la atención. Y, dicho y hecho, produjo unas `esculturas' que consistían en pedazos de carne podrida, encerrados en cajas de vidrio, con moscas vivas revoloteando en torno. Unos parlantes aseguraban que el zumbido de las moscas resonara en todo el local como una amenaza terrífica. Triunfó, en efecto, pues hasta una estrella de la Radio-Televisión Francesa, Jean-Marie Drot, le dedicó un programa.
La más inesperada y truculenta consecuencia de la evolución del arte moderno y la miríada de experimentos que lo nutren es que ya no existe criterio objetivo alguno que permita calificar o descalificar una obra de arte, ni situarla dentro de una jerarquía, posibilidad que se fue eclipsando a partir de la revolución cubista y desapareció del todo con la no figuración. En la actualidad todo puede ser arte y nada lo es, según el soberano capricho de los espectadores, elevados, en razón del naufragio de todos los patrones estéticos, al nivel de árbitros y jueces que antaño detentaban sólo ciertos críticos.
El único criterio más o menos generalizado para las obras de arte en la actualidad no tiene nada de artístico; es el impuesto por un mercado intervenido y manipulado por mafias de galeristas y marchands y que de ninguna manera revela gustos y sensibilidades estéticas, sólo operaciones publicitarias, de relaciones públicas y en muchos casos simples atracos.
Hace más o menos un mes visité, por cuarta vez en mi vida (pero ésta será la última), la Bienal de Venecia. Estuve allí un par de horas, creo, y al salir advertí que a ni uno solo de todos los cuadros, esculturas y objetos que había visto, en la veintena de pabellones que recorrí, le hubiera abierto las puertas de mi casa, aunque me lo suplicaran de rodillas.
El espectáculo era tan aburrido, farsesco y desolador como la exposición de la Royal Academy, pero multiplicado por cien y con decenas de países representados en la patética mojiganga, donde, bajo la coartada de la modernidad, el experimento, la búsqueda de "nuevos medios de expresión", en verdad se documentaba la terrible orfandad de ideas, de cultura artística, de destreza artesanal, de autenticidad e integridad que caracteriza a buena parte del quehacer plástico en nuestros días.
Desde luego, hay excepciones. Pero, no es nada fácil dectectarlas, porque, a diferencia de lo que ocurre con la literatura, campo en el que todavía no se han desmoronado del todo los códigos estéticos que permiten identificar la originalidad, la novedad, el talento, la desenvoltura formal o la ramplonería y el fraude y donde existen aún -¿por cuánto tiempo más?- casas editoriales que mantienen unos criterios coherentes y de alto nivel, en el caso de la pintura es el sistema el que está podrido hasta los tuétanos, y muchas veces los artistas más dotados y auténticos no encuentran el camino del público por ser insobornables o simplemente ineptos para lidiar en la jungla deshonesta donde se deciden los éxitos y fracasos artísticos.
A pocas cuadras de la Royal Academy, en Trafalgar Square, en el pabellón moderno de la National Gallery, hay una pequeña exposición que debería ser obligatoria para todos los jóvenes de nuestros días que aspiran a pintar, esculpir, componer, escribir o filmar. Se llama Seurat y los bañistas y está dedicada al cuadro Los bañistas de Asniéres, uno de los dos más famosos que aquel artista pintó (el otro es Un domingo en La Grande Jatte), entre 1883 y 1884.
Aunque dedicó unos dos años de su vida a aquella extraordinaria tela, en los que, como se advierte en la muestra, hizo innumerables bocetos y estudios del conjunto y los detalles del cuadro, en verdad la exposición prueba que toda la vida de Seurat fue una lenta, terca, insomne, fanática preparación para llegar a alcanzar aquella perfección formal que plasmó en esas dos obras maestras.
En Los bañistas de Asniéres esa perfección nos maravilla -y, en cierto modo, abruma- en la quietud de las figuras que se asolean, bañan en el río, o contemplan el paisaje, bajo aquella luz cenital que parece estar disolviendo en brillos de espejismo el remoto puente, la locomotora que lo cruza y las chimeneas de Passy. Esa serenidad, ese equilibrio, esa armonía secreta entre el hombre y el agua, la nube y el velero, los atuendos y los remos, son, sí, la manifestación de un dominio absoluto del instrumento, del trazo de la línea y la administración de los colores, conquistado a través del esfuerzo; pero, todo ello denota también una concepción altísima, nobilísima, del arte de pintar, como fuente autosuficiente de placer y como realización del espíritu, que encuentra en su propio hacer la mejor recompensa, una vocación que en su ejercicio se justifica y ensalza. Cuando terminó este cuadro, Seurat tenía apenas 24 años, es decir, la edad promedio de esos jóvenes estridentes de la muestra Sensación de la Royal Academy; sólo vivió seis más. Su obra, brevísima, es uno de los faros artísticos del siglo XIX.
La admiración que ella nos despierta no deriva sólo de la pericia técnica, la minuciosa artesanía, que en ella se refleja. Anterior a todo eso y como sosteniéndolo y potenciándolo, hay una actitud, una ética, una manera de asumir la vocación en función de un ideal, sin las cuales es imposible que un creador llegue a romper los límites de una tradición y los extienda, como hizo Seurat. Esa manera de `elegirse artista' parece haberse perdido para siempre entre los jóvenes impacientes y cínicos de hoy que aspiran a tocar la gloria a como dé lugar, aunque sea empinándose en una montaña de mierda paquidérmica.
En Inglaterra, aunque usted no lo crea, todavía son posibles los escándalos artísticos. La muy respetable Royal Academy of the Arts, institución privada que se fundó en 1768 y que, en su galería de Mayfair suele presentar retrospectivas de grandes clásicos, o de modernos sacramentados por la crítica, protagoniza en estos días uno que hace las delicias de la prensa y de los filisteos que no pierden su tiempo en exposiciones. Pero, a ésta, gracias al escándalo, irán en masa, permitiendo de este modo -no hay bien que por mal no venga- que la pobre Royal Academy supere por algún tiempito más sus crónicos quebrantos económicos.
¿Fue con este objetivo en mente que organizó la muestra Sensación, con obras de jóvenes pintores y escultores británicos de la colección del publicista Charles Saatchi? Si fue así, bravo, éxito total. Es seguro que las masas acudirán a contemplar, aunque sea tapándose las narices, las obras del joven Chris Ofili, de 29 años, alumno del Royal College of Art, estrella de su generación según un crítico, que monta sus obras sobre bases de caca de elefante solidificada. No es por esta particularidad, sin embargo, por la que Chris Ofili ha llegado a los titulares de los tabloides, sino por su blasfema pieza Santa Virgen María, en la que la madre de Jesús aparece rodeada de fotos pornográficas.
No es este cuadro, sin embargo, el que ha generado más comentarios. El laurel se lo lleva el retrato de una famosa infanticida, Myra Hindley, que el astuto artista ha compuesto mediante la impostación de manos pueriles. Otra originalidad de la muestra resulta de la colaboración de Jack y Dinos Chapman; la obra se llama Aceleración Zygótica y, ¿cómo indica su título?, despliega a un abanico de niños andróginos cuyas caras son, en verdad, falos erectos. Ni qué decir que la infamante acusación de pedofilia ha sido proferida contra los inspirados autores.
Si la exposición es verdaderamente representativa de lo que estimula y preocupa a los jóvenes artistas en Gran Bretaña, hay que concluir que la obsesión genital encabeza su tabla de prioridades. Por ejemplo, Mat Collishaw ha perpetrado un óleo describiendo, en un primer plano gigante, el impacto de una bala en un cerebro humano; pero lo que el espectador ve, en realidad, es una vagina y una vulva. ¿Y qué decir del audaz ensamblador que ha atiborrado sus urnas de cristal con huesos humanos y, por lo visto, hasta residuos de un feto?
Lo notable del asunto no es que productos de esta catadura lleguen a deslizarse en las salas de exposiciones más ilustres, sino que haya gentes que todavía se sorprendan por ello. En lo que a mí se refiere, yo advertí que algo andaba podrido en el mundo del arte hace exactamente treinta y siete años, en París, cuando un buen amigo, escultor cubano, harto de que las galerías se negaran a exponer las espléndidas maderas que yo le veía trabajar de sol a sol en su chambre de bonne, decidió que el camino más seguro hacia el éxito en materia de arte, era llamar la atención. Y, dicho y hecho, produjo unas `esculturas' que consistían en pedazos de carne podrida, encerrados en cajas de vidrio, con moscas vivas revoloteando en torno. Unos parlantes aseguraban que el zumbido de las moscas resonara en todo el local como una amenaza terrífica. Triunfó, en efecto, pues hasta una estrella de la Radio-Televisión Francesa, Jean-Marie Drot, le dedicó un programa.
La más inesperada y truculenta consecuencia de la evolución del arte moderno y la miríada de experimentos que lo nutren es que ya no existe criterio objetivo alguno que permita calificar o descalificar una obra de arte, ni situarla dentro de una jerarquía, posibilidad que se fue eclipsando a partir de la revolución cubista y desapareció del todo con la no figuración. En la actualidad todo puede ser arte y nada lo es, según el soberano capricho de los espectadores, elevados, en razón del naufragio de todos los patrones estéticos, al nivel de árbitros y jueces que antaño detentaban sólo ciertos críticos.
El único criterio más o menos generalizado para las obras de arte en la actualidad no tiene nada de artístico; es el impuesto por un mercado intervenido y manipulado por mafias de galeristas y marchands y que de ninguna manera revela gustos y sensibilidades estéticas, sólo operaciones publicitarias, de relaciones públicas y en muchos casos simples atracos.
Hace más o menos un mes visité, por cuarta vez en mi vida (pero ésta será la última), la Bienal de Venecia. Estuve allí un par de horas, creo, y al salir advertí que a ni uno solo de todos los cuadros, esculturas y objetos que había visto, en la veintena de pabellones que recorrí, le hubiera abierto las puertas de mi casa, aunque me lo suplicaran de rodillas.
El espectáculo era tan aburrido, farsesco y desolador como la exposición de la Royal Academy, pero multiplicado por cien y con decenas de países representados en la patética mojiganga, donde, bajo la coartada de la modernidad, el experimento, la búsqueda de "nuevos medios de expresión", en verdad se documentaba la terrible orfandad de ideas, de cultura artística, de destreza artesanal, de autenticidad e integridad que caracteriza a buena parte del quehacer plástico en nuestros días.
Desde luego, hay excepciones. Pero, no es nada fácil dectectarlas, porque, a diferencia de lo que ocurre con la literatura, campo en el que todavía no se han desmoronado del todo los códigos estéticos que permiten identificar la originalidad, la novedad, el talento, la desenvoltura formal o la ramplonería y el fraude y donde existen aún -¿por cuánto tiempo más?- casas editoriales que mantienen unos criterios coherentes y de alto nivel, en el caso de la pintura es el sistema el que está podrido hasta los tuétanos, y muchas veces los artistas más dotados y auténticos no encuentran el camino del público por ser insobornables o simplemente ineptos para lidiar en la jungla deshonesta donde se deciden los éxitos y fracasos artísticos.
A pocas cuadras de la Royal Academy, en Trafalgar Square, en el pabellón moderno de la National Gallery, hay una pequeña exposición que debería ser obligatoria para todos los jóvenes de nuestros días que aspiran a pintar, esculpir, componer, escribir o filmar. Se llama Seurat y los bañistas y está dedicada al cuadro Los bañistas de Asniéres, uno de los dos más famosos que aquel artista pintó (el otro es Un domingo en La Grande Jatte), entre 1883 y 1884.
Aunque dedicó unos dos años de su vida a aquella extraordinaria tela, en los que, como se advierte en la muestra, hizo innumerables bocetos y estudios del conjunto y los detalles del cuadro, en verdad la exposición prueba que toda la vida de Seurat fue una lenta, terca, insomne, fanática preparación para llegar a alcanzar aquella perfección formal que plasmó en esas dos obras maestras.
En Los bañistas de Asniéres esa perfección nos maravilla -y, en cierto modo, abruma- en la quietud de las figuras que se asolean, bañan en el río, o contemplan el paisaje, bajo aquella luz cenital que parece estar disolviendo en brillos de espejismo el remoto puente, la locomotora que lo cruza y las chimeneas de Passy. Esa serenidad, ese equilibrio, esa armonía secreta entre el hombre y el agua, la nube y el velero, los atuendos y los remos, son, sí, la manifestación de un dominio absoluto del instrumento, del trazo de la línea y la administración de los colores, conquistado a través del esfuerzo; pero, todo ello denota también una concepción altísima, nobilísima, del arte de pintar, como fuente autosuficiente de placer y como realización del espíritu, que encuentra en su propio hacer la mejor recompensa, una vocación que en su ejercicio se justifica y ensalza. Cuando terminó este cuadro, Seurat tenía apenas 24 años, es decir, la edad promedio de esos jóvenes estridentes de la muestra Sensación de la Royal Academy; sólo vivió seis más. Su obra, brevísima, es uno de los faros artísticos del siglo XIX.
La admiración que ella nos despierta no deriva sólo de la pericia técnica, la minuciosa artesanía, que en ella se refleja. Anterior a todo eso y como sosteniéndolo y potenciándolo, hay una actitud, una ética, una manera de asumir la vocación en función de un ideal, sin las cuales es imposible que un creador llegue a romper los límites de una tradición y los extienda, como hizo Seurat. Esa manera de `elegirse artista' parece haberse perdido para siempre entre los jóvenes impacientes y cínicos de hoy que aspiran a tocar la gloria a como dé lugar, aunque sea empinándose en una montaña de mierda paquidérmica.
miércoles, 24 de noviembre de 2010
domingo, 21 de noviembre de 2010
Delarrarte se renueva
Ahora en Delarrarte podrás ver ¿Quienes somos? y ¿Qué hacemos? así como continuar leyendo nuestras noticias de Arte y animarte a coolaborar con nosotros enviandonos tu noticia.
Esperamos que os guste el nuevo aspecto del blog.
miércoles, 17 de noviembre de 2010
martes, 16 de noviembre de 2010
miércoles, 10 de noviembre de 2010
domingo, 7 de noviembre de 2010
Noticias de Artefacto 2010
Asistimos este fin de semana al Museo del Arte de ARTEFACTO 2010 que tuvo lugar en el edificio de la Gota de Leche.Allí pudimos disfrutar del arte más joven durante una visita de aproximadamente 25 minutos.
"Nos dimos cuenta al pasar por la calle portales y escuchar la música de que algo sucedía en la Gota y decidimos entrar a echar un vistazo, fue una sorpresa encontrar un festival de arte de tal magnitud"
- comentaba una espectadora- tras salir del museo y reincorporarse al magnifico espectáculo de Danza de la compañía Conchi Mateo.
Dentro del Museo a más de una persona se nos movieron un poquitín las caderas al ritmo de la danza del vientre, quedamos impresionados ante los Cuerpos de Luz de Paz Salazar y las pinturas de Alejandro Justiz, interactuamos con los alumnos de teatro que daban besos, cantos, pequeñas obras, juegos y abrazos gratis, escuchamos la música de los alumnos de saxo, guitarra y piano, compramos alguna camiseta de penguinwear. Increíble además al descubrir los cuadros de Bio Code de Sergio Cid que nos enlazaban a la obra a través del móvil, las fotos de Ivana Larrosa montadas en video por la documentalista Ruth Somalo, el video de Ignacio Lobera y sus originales flyers con forma de ticket de metro y del happening de la Asosiación Yeamman y sus fotos pertenecientes a la colección Miradas...salimos dispuestos a escribir para no dejar de agradecer porque existen eventos como este que potencian el arte de los jovenes...Y la prueba de que el Museo existío....Son estas fotos:
martes, 2 de noviembre de 2010
ArteFacto 2010 presenta hasta el 30 de noviembre en torno a medio centenar de actividades de arte, cine, teatro o música
La iniciativa cultural del Ayuntamiento de Logroño ArteFacto presentará en su edición número once alrededor de medio centenar de actividades de arte, cine, teatro o música, entre otras.
La concejala de Juventud, Beatriz Arráiz, ha presentado la programación del festival, que se desarrollará desde este miércoles hasta el día 30 de noviembre.
Arráiz ha explicado que, en este caso, ArteFacto se desarrolla bajo el lema 'Sin', "porque, como han venido a decir los artistas que participan, en la situación actual, estamos casi sin nada, sin dinero, pero con mucha imaginación".
Finalmente, según ha destacado la edil, "se cuenta con el dinero", a lo que se ha sumado una aportación especial, por primera vez, del Instituto de la Juventud de España (Injuve), que patrocina el festival con 12.000 euros.
ArteFacto 2010 echa a andar mañana, con una gala de inauguración que comenzará a las 20 horas en La Gota de Leche, con una muestra de danza, titulada 'Sin nada pero con todo', y con un aperitivo que elaborará la Asociación Animanaturalis, que, bajo el lema 'Sin carne', ofrecerá "un original lunch 100% vegetariano".
Esta apertura dará paso, a lo largo de todo el mes, a diversas manifestaciones culturales "para dar salida a las inquietudes y a todas las formas de expresarse, porque no hay nada establecido, se trata de darles un marco adecuado para que se expresen como prefieran".
Así, en cuanto a las exposiciones, nueve en total, ha destacado 'Sinsentido', a cargo de los alumnos de 1º de Bachillerato Artístico del IES Batalla de Clavijo, "una muestra de fotografías sin complejos", o la de 'Fotografías estenopeicas', de Kelly Ann McCown, "realizadas con una máquina de fotos construida con una caja de cerillas y poco más".
En teatro, se podrá ver 'Sin telón', una pequeña muestra de teatro a cargo de grupos jóvenes de la ciudad, en la sala Gonzalo de Berceo. Dentro del apartado 'Museo del arte', se podrá ver el trabajo de en torno a un centenar de artistas y jóvenes creadores logroñeses, en La Gota de Leche y sus alrededores.
La literatura estará representada por la presentación de cuatro libros y dos fanzines. También se incluyen en el programa visitas culturales y guiadas al Museo Würth. Y, en audiovisuales, se ofrecerá el ciclo 'Cine sin discriminación', presentado por los colectivos Gylda, Anti-Sida y Amiras.
En este sentido, la muestra 'Sin luz' ofrecerá audiovisuales realizados por jóvenes creadores logroñeses, más una sesión de música y vídeos a petición del público. En música, actuarán en el Biribay Jazz Club 'Pauline en la playa' y 'Raper.com'.
Igualmente, se han programado cursos de 3D, clown y escenografía, además de otras actividades como el campeonato de skate de Logroño; la performance en el Ateneo Riojano 'Fusionarte', con cinco artistas; el encuentro de asociaciones juveniles 'Sin parar'; 'Yo creo ArteFacto', un encuentro de artistas.
Por último, se contará con los tradicionales concursos de poesía, fotografía e ilustración, y, para finalizar la programación, una fiesta que, bajo la denominación de 'ArteFacto sin fin', se presenta como 'sin preparar', y que se celebrará el 30 de noviembre, a partir de las 20 horas, en La Gota de Leche.
lunes, 1 de noviembre de 2010
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






